Virreinato de la Nueva España

CONSEJOS DE 1821 Y 1822 PARA LAS RELACIONES DE MÉXICO CON LOS ESTADOS UNIDOS

En los últimos días los problemas en las relaciones de México con los Estados Unidos han logrado despertar en los mexicanos un sentido patriótico y de unidad que no se había visto desde hace mucho tiempo. Sin embargo, como a todos se nos ha enseñado, nuestros problemas con el vecino del norte no son nada nuevo, incluso comenzaron mucho tiempo antes que México fuera un país libre y soberano. ¿Pero cómo afrontar estos problemas, cuál debe ser la estrategia, la táctica y operación de la defensa de nuestros intereses?

Hoy justamente se celebran 186 años de la muerte de Don Juan Francisco Azcárate, el primer servidor público mexicano que analizó e hizo propuestas para defender la integridad nacional, los derechos de los mexicanos y el cómo realizar una política exterior digna y efectiva. Es impresionante que las propuestas realizadas hace 195 años (1821 y 1822) por Don Juan Francisco Azcárate pareciera que son un resumen de las que leemos hoy de funcionarios y analistas.

A continuación anoto algunos datos biográficos de Don Juan Francisco Azcárate y los cinco puntos, que a mi consideración son más relevantes hoy, a los que agrego algunas notas de la época que explican y apoyan su visión.

Don Juan Francisco Azcárate, dedicado y notable servidor púbico de la naciente Nación

Oriundo de la Ciudad de México, Juan Francisco Azcárate fue un destacado abogado y vicepresidente de la Academia de Jurisprudencia. En 1803 formó parte del Ayuntamiento de México, primero siendo regidor y después síndico, en 1808 fue designado Regidor honorario. En julio del mismo año, al llegar la noticia de la invasión napoleónica a España, del motín de Aranjuez y la renuncia de los reyes al trono, Azcárate fue encargado de hacer una representación al Virrey en nombre del Ayuntamiento, en la que expuso la nulidad de los actos del nuevo gobierno, por lo que no se le debía reconocer, manifestó lealtad a Fernando VII y alegó que la soberanía residía en el pueblo. En suma, presentó un plan autonomista criollo que significaba la independencia de México en los hechos.

El Virrey realizó varias reuniones, pero la propuesta de Azcárate derivó en un conflicto entre el Ayuntamiento y la Audiencia que concluyó con la destitución del Virrey por la Audiencia y su prisión junto con Primo de Verdad y Azcárate el 15 de septiembre de 1808. Azcárate recobró su libertad en 1811 por un indulto. Entonces regresó a la cátedra y se reintegró a la política en 1814 que fue nombrado regidor del Ayuntamiento capitalino y después se integró como fiscal de la Audiencia.

En 1821, gracias al aprecio que le profesaba Agustín de Iturbide fue uno de los integrantes de la Suprema Junta Provisional Gubernativa, firmante de la Acta de Independencia y en el gobierno de Iturbide fue ministro plenipotenciario para Inglaterra y consejero honorario de Estado. En febrero de 1822, Iturbide le encomendó hablar con Joel R. Poinsett, agente norteamericano y primer embajador en México, quien le planteó la venta de Texas, Nuevo México, Alta California, Coahuila, Nuevo León, Sonora y Baja California a los Estados Unidos. En 1827 fue miembro de la Junta de Instrucción Pública y ministro letrado del Supremo Tribunal de Guerra y Marina.

Consejos al Gobierno Mexicano (29 de diciembre 1821 y 1822)

  1. El principal propósito de las relaciones con los Estados Unidos debe ser contener su expansionismo, cuya fuente y motivación son la esclavitud y el racismo. No hay nada de admirable en el rápido desarrollo del vecino angloamericano, pues su único objeto es el botín. En 1804 el expresidente John Adams expresó que «[…] la gente de Kentucky está llena de ansias de empresa y aunque no es pobre, siente la misma avidez de saqueo que dominó a los romanos en sus mejores tiempos. México centellea ante nuestros ojos. Lo único que esperamos es ser dueños del mundo».
  2. Es necesario promover el comercio y mercado interior, mediante el desarrollo de puertos a lo largo de ríos como el Grande del Norte (Bravo) y Yaqui, en las provincias del Golfo de México, en ambas Californias, estableciendo astilleros de barcos de vapor en los puertos de Natividad, Acapulco, Monterrey (California) y Veracruz.
  3. Hay que buscar alianzas de comercio y amistad con las naciones de indios en el norte y abandonar los intentos de conquistarlos. Asociarse comercialmente y para la defensa con los otros países hispanoamericanos, y así mantener nuestra influencia en el Caribe y Sudamérica. Establecer relaciones con países Asiáticos, incorporar las Filipinas e islas Marianas al Imperio Mexicano, construir astilleros y una gran flota en las Filipinas. México debe exportar su plata al mercado asiático y ser el puente de comercio de Asia (China y la India) con Europa, para cerrar el paso en el Pacifico a los Estados Unidos. España tiene la primacía en cuanto amistad, comercio e inmigración porque el Imperio Mexicano le debe el idioma, la religión y la educación.
  4. En materia territorial. Demorar la firma del Tratado de Onís (entre EU y España) que hacia legal la perdida de la tercera parte del territorio de México (de 1810 a 1819), ya que en ese momento no tenía capacidad legal del Rey de España para firmarlo. Pero reconoce la enorme necesidad de firmar un tratado de límites con Estados Unidos para frenar la voracidad del “Lobo americano.”
  5. En materia de colonización, para detener a las dos naciones que Alexis de Tocqueville mencionaba destinadas a repartirse el mundo, Azcárate proponía para frenar a Rusia (con quien el Imperio Mexicano hacia frontera en el Pacifico norte) y a los Estados Unidos, colonizar las Californias y las provincias del interior con filipinos, chinos y mexicanos pobres.

Don Juan Francisco Azcárate falleció el 31 de enero de 1831 y la historia nos ha enseñado lo que pasó al no seguir ninguna de sus recomendaciones: México perdió más de la mitad de su territorio; más de medio millón de mexicanos fueron abandonados y tendrían que ser súbditos de un régimen esclavista y racista que los haría extranjeros en su propia tierra, sin esperanza de que fueran respetados su libertad, creencias, propiedades e incluso su vida; los estadounidenses harían el más grande genocidio en América matando a los indígenas o confinándolos a reservas; los países hispanoamericanos tendrían que ajustar sus políticas y régimen al mandato de los Estados Unidos o vivirían una invasión; se cumpliría lo escrito por Alexis de Tocqueville, rusos y norteamericanos se repartirían el Mundo; y la nota de Bolivar “Estados Unidos está destinado por la divina providencia para llenar al mundo de calamidades en nombre de la libertad.”

Hoy la situación es totalmente diferente, pero acaso no deberíamos de leer y poner en práctica los consejos de Don Juan Francisco Azcárate, para salvar a México y al Mundo.

 

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