LA LITERATURA: BUSCANDO LO INNECESARIO (EL PODER Y PLACER)

Enrique Carbajal Montes

Shakespeare –a mi parecer– es el que mejor entiende el fenómeno del Poder en la literatura. Para él, el Poder más que una necesidad artística es una regla que impera en una tragedia, en una comedia o en un drama. Es una PASIÓN cuyos rasgos son: a) La necesidad histórica, b) Su naturalidad  y  c) Su crueldad.

Manuel Quijano Torres

Quién en su vida no ha escuchado la frase “Oye, ¿No te cansas de leer?” o, en caso de no ser lector, ver a una persona frente a un libro durante horas y pensar que esta haciendo nada, al tanto leer. Y piensan que leer no es necesario en la vida cotidiana. Y esa gente tiene razón. La literatura no nos sirve básicamente en nada. No cura enfermedades, no escucha nuestros problemas, no nos devolverá el tiempo perdido, tampoco nos ensañará cómo vivir. Entonces ¿Por qué, si no sirve de nada, tiene tantos seguidores? O mejor aún ¿Por qué existen tantos escritores? Poderosas preguntas. Al pensar en esto uno se podrá preguntar: Si bien las demás cosas satisfacen las necesidades básicas ¿Para qué demonios sirve la Literatura?

El ser humano, como todos sabemos, siempre ha tenido utopías, cosas que uno nunca podrá realizar. Viajar a Venus, ganar una guerra, recibir el amor que no ha sido correspondido –vaya cursilería– entre otras cosas. ¿Y bien? Las personas se decepcionan al saber que la realidad no es así. Es aquí donde la literatura emerge y encuentra su utilidad: Llenar aquel vacío existencial de los lectores haciéndolos vivir otras vidas. Vidas de personas ajenas a nosotros, de gente que ya murió, o ¿Por qué no? De personas que nunca existieron. Nos metemos en su piel y comenzamos a vivir sus vidas. ¡Oh, dulce éter que es la lectura!

Entonces, cuando se lee, los individuos satisfacen sus necesidades espirituales; se complementan y se ven ensimismados entre las páginas de un libro. Y mientras el lector se droga con las palabras, el escritor hace lo que le corresponde. También, en un inicio, se siente incompleto, sólo, en un mundo donde se cree que él mismo es el único ser de su especie que queda. No encuentra más refugio que las palabras. Cuando toma una hoja y un bolígrafo para desahogarse, quejarse de lo que le acontece y comienza a escribir, no hay fuerza humana que lo detenga; una voz le dicta desde lo más profundo de sí mismo, y es como un bote que rompe las olas de la monotonía. Es ahí, no antes, no después. Que el escritor se siente uno con el universo. Completo y en paz. Encuentra lo innecesario. El escritor se habrá pensado iluminado, y cuando los demás factores le favorecen, publica el libro.

Es imposible entonces creer que leer sea innecesario y hasta suena cruel. Pero así es. La ciencia ha demostrado que en la naturaleza del cerebro humano no hay ninguna zona designada específicamente a la comprensión y creación literaria. Sólo la persona que lo decide hacer, desarrolla esa parte que originalmente no existe.  Curiosamente, cuando la persona lee, sus problemas parecen aminorarse o desaparecer. Y esto sucede por la misma zona inexistente formada en la psique humana deliberadamente por el lector. Llena el vacío.

Tal vez leer no cure enfermedades, pero cura el espíritu. Los egipcios llamaban a sus bibliotecas el “lugar donde se cura el alma”. Cuando algo le aqueja, el lector, como otros adictos, busca su droga: Los libros. Se siente un placer al tenerlos en las manos. Es casi como un erotismo literario: Se palpa el libro, se toca el relieve de la portada, se procede a buscar el separador, se abre el libro y se huelen las páginas antes de comenzar el gozoso acto de leer. Se olvidan los demás problemas, comienza desde cero y se vuelve a vivir. La persona escapa de la realidad para encontrarse con la dimensión literaria: Mundo de Cronopios, Julietas, Quijotes, Romeos, Dulcineas, Famas, entre miles de personajes. Es el éxtasis. Por algo Borges decía que se imaginaba el paraíso como una especie de gran biblioteca. La vida infinita.

Así que, la persona tiene dos posibilidades: Quedarse en este mundo terrenal o viajar diariamente al Edén, y queda en su libertad de pensamiento. Volviendo a la pregunta inicial ¿La literatura es necesaria? No para quién no la conoce.

Cuidado a quién se atreve a leer. Se puede asegurar que no volverá a dormir temprano, andará distraído todo el tiempo y estará alejado de la realidad. Pero encontrará un remedio para aquellas situaciones que no podemos entablar en una conversación. Aquellos problemas internos pueden tener cura, los libros. Tiene sus pros y sus contras. Al leer, ese es el riesgo de buscar “lo innecesario”.

Agradecemos a poolpmx.com el ceder este artículo publicado originalmente en http://poolpmx.com/la-literatura-buscando-lo-innecesario/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


× tres = 27